La Organización Socialista Camino de Libertad condena el ataque militar estadounidense desvergonzado e ilegal contra Venezuela y el secuestro del Presidente Maduro. Esto es un acto de guerra bajo el ridículo pretexto de “luchar contra el narcotráfico.” Una mirada a los “amigos de los EE.UU.” en la región, y sus actividades, demuestra que esto no tiene nada que ver con las drogas. Se trata del petróleo. Y se trata de someter al gobierno de Maduro y al pueblo de Venezuela para satisfacer la avaricia insaciable de Trump y su pandilla de patrocinadores de Wall Street.

En la madrugada del 3 de enero de 2026, explosiones iluminaron los cielos sobre Caracas al menos siete veces. Las fuerzas estadounidenses lanzaron un ataque coordinado contra sitios civiles y militares en toda Venezuela, incluyendo Miranda, Aragua, y La Guairá. El presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores fueron secuestrados por las fuerzas militares estadounidenses. La vicepresidenta Delcy Rodríguez ha exigido prueba de vida. Trump rápidamente se atribuyó el crédito en las redes sociales, enorgulleciéndose de la captura y del “ataque exitoso.” Es pura criminalidad vestida de militar.

Capturar al presidente de otro país es escandaloso. Es el mismo plan que utilizaron con el fallido golpe de Estado de 2002 contra el presidente Hugo Chávez. Pero no se equivoquen: la Revolución Bolivariana no va a caer con este ataque. El eje central no es una sola persona. Hay un movimiento entero con raíces profundas en las comunidades y entre los trabajadores, capas sólidas de liderazgo e instituciones bien construidas. La vicepresidenta Delcy Rodríguez y las otras figuras claves en la cadena de mando constitucional se mantienen listos, codo con codo junto a un PSUV unido (Partido Socialista Unido de Venezuela) y millones de venezolanos conscientes y organizados. La lucha continúa, y movilizaciones masivas en el momento son vitales para mantener a la oposición respaldada por Estados Unidos escondida en sus madrigueras. Las movilizaciones aquí en casa contra la agenda de Trump y la guerra de EE.UU. ahora también deben aparecer en gran número.

Durante más de 25 años, el imperialismo estadounidense ha mantenido una campaña implacable de sanciones económicas y sabotajes, mentiras difamatorias en los medios y ahora actos abiertos de guerra. Cada táctica ha fracasado hasta ahora porque la Revolución Bolivariana está arraigada en la voluntad del pueblo venezolano, y el pueblo se niega a arrodillarse.

El gobierno venezolano ha declarado que esto es una agresión militar ilegal, como las que llevaron a cabo Gran Bretaña, los Países Bajos y otras potencias hace 100 años. Evocó al presidente Cipriano Castro, quien en 1902 declaró: “La planta insolente del extranjero ha profanado el suelo sagrado de la patria.” Y, con el espíritu de Bolívar, también hace un llamamiento acertado: “¡Pueblo a la calle!”

¡Pueblo a la calle!

Repetimos ese llamamiento aquí en Estados Unidos, el pueblo debe levantarse y manifestarse para exigir el cese inmediato de todas las operaciones militares estadounidenses en Venezuela. Rechazamos las mentiras de Trump, rechazamos el cambio de régimen y rechazamos la guerra por el petróleo.

El gran revolucionario Hugo Chávez nos enseñó: “Ante cualquier circunstancia o nueva dificultad, del tamaño que fueren, la respuesta de todos y todas los patriotas…es unidad, lucha, batalla y victoria.”

Esta es la batalla por el futuro de Venezuela, y la batalla por el nuestro. ¿Le pertenece el mundo al pueblo o al imperio estadounidense, que saquea, expolia y cruza cada línea roja? La respuesta no se encuentra en las salas de juntas de Wall Street ni en la Casa Blanca en Washington D.C., está en las calles de Caracas, Chicago y en todos los lugares donde la gente dice: ¡NO A LAS GUERRAS DE ESTADOS UNIDOS!

¡No a la guerra de EE.UU. contra Venezuela!

¡Liberen al presidente Maduro!

¡Victoria a la Revolución Bolivariana!

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